Pinochet escapa definitivamente de la justicia

Si tengo que pensar en momentos audiovisuales que me hayan impactado siempre me vienen a la cabeza dos. Uno de ellos, una película japonesa, basada en la historia real de un movimiento sectario. El líder de la secta tiene que castigar a una de las seguidoras. Solo la golpea una vez, luego la insta a seguir ella misma. La muchacha se da una paliza de padre y muy señor mío. Asusta, pero no tanto como la segunda, la de un documental, este si, completamente real, acerca de los esfuerzos por trazar la identidad detrás de unos de los restos óseos de desaparecidos durante la dictadura chilena. En el momento del documental al que aludo ya se ha identificado los huesos y la persona a la que pertenecían, un por aquel entonces jovencísimo estudiante de izquierdas. Dispuestos sobre una camilla, formando un esqueleto casi completo, reconstruido laboriosamente sobre la misma, uno de los forenses explica a la madre del muchacho, completamente calmada y serena, como murió su hijo. Mientras, ella acaricia (literalmente) la calavera, con una ternura absolutamente estremecedora.

Pinochet ha desaparecido? Ojala. Solo se ha muerto. Esperemos que la justicia llegue hasta aquellos que todavía siguen impunes y no han tenido la suerte de este personajillo.

Muere Pinochet, cabeza visible de la dictadura chilena


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